La historia la cuentas tú

por | Jul 27, 2022 | Conversaciones

con Rosario Gallego

La historia la cuentas tú es el título de esta entretenida conversación donde, dos mujeres que, hasta hace poco desconocidas entre ellas, el universo se encargó de conectarlas. Cada una cuenta su historia y cómo, a través de las diferentes formas en que ellas lo hacen, logran no sólo sanarse sino que sanar a otros.

¿Por qué contar mi historia ayudaría a sanar?

Desde que existe el lenguaje, existe la práctica de contar historias. Es la forma de comunicación más común y natural.

Cada vez que alguien cuenta algo es un relato. Porque en rigor ese alguien ha debido ordenar u organizar los sucesos reales o ficticios y ha sido capaz de crear un universo propio con ellos para ponerlo en conocimiento de otros.

De hecho, relatar deriva del vocablo latino “refero”, que significa “volver a llevar”, algo así como transportar ciertos sucesos y ponerlos al alcance de los demás. Y es justamente por ello que poder contar historias ha sido tan trascendente en la historia de la humanidad, incluso en la actualidad.

En las primeras civilizaciones los saberes de cualquier tipo: medicinales, de sanación, descubrimientos, estudios sobre los astros o el clima, datos históricos, y muchos otros, se hacían obligadamente por transmisión oral, no había otro medio.

Así, cada cultura fue teniendo personas dedicadas solo a relatar y, dependiendo de la región y época, se les tildaba con un nombre.

Por ejemplo, en la Grecia antigua eran los “aedos”, en Escandinavia se les llamaba “escaldos” y durante la Edad Media famosos fueron los “juglares”. En la cultura Celta los “bardos” eran casi sagrados, al punto que estaban exentos de impuestos, no iban a la guerra y eran considerados los guardianes de la historia.

Con el tiempo, estos artistas del relato oral (que cantaban y recitaban historias) sucumben ante la aparición de la escritura, y el relato escrito se empieza a imponer lentamente, ya que en un principio a los textos y libros solo accedían quienes pertenecían al clero y a la nobleza.

Todos somos contadores de historias.

Narramos episodios, creamos relatos de las vivencias que tenemos y transmitimos ideas y emociones.

Esa es nuestra condición innata como seres humanos.

Es tan involuntario el ejercicio de la narrativa, que todas las personas lo hacemos sin darnos cuenta, pues es la manera en la que expresamos cómo nuestro cerebro entiende el mundo.

A lo largo del día producimos gran variedad de textos narrativos, tanto orales como escritos, para hacernos conscientes de nosotros mismos y de nuestro entorno. Al hacerlo, hilamos sucesos del pasado y del presente, tejemos acontecimientos y construirnos memoria y cultura.

¿Qué tipo de protagonista necesito ser para alcanzar mi final feliz, mi final de cuento?

La voz humana es potente y transmite muchos más mensajes de lo que puede decir el significado de las palabras.

Las historias, en cualquiera de sus formas, tienen un grandísimo poder.

Para darnos cuenta de ello solo es necesario ver a los más pequeños y sus reacciones ante las historias bien narradas. Esos ojos de par en par, esa boca abierta, esa atención plena, ese sufrimiento por lo que le sucederá o no al protagonista, ese discurrir del tiempo hacia un final, esperemos, feliz.

Pero el poder de las historias no acaba en los cuentos, podríamos decir que empieza allí, que cada uno de nosotros, ya en la infancia, empezamos a entender el mundo a través de las historias.

Ahí está su secreto. 

Somos historias.

Estamos hechos de ellas.

Esto significa que, cuando recordamos el pasado, nos lo contamos en forma de historia.

Decía Vargas Llosa que la literatura es una gran mentira que cuenta una gran verdad. Eso es así y más… 

Es por esta razón que debemos ser muy cuidadosos con aquello que nos contamos.

Podemos llenar nuestro corazón de posibilidades o podemos intoxicar nuestros pensamientos con limitaciones.

Ser conscientes de esta realidad es ser conscientes del gran poder que tienen las historias que nos contamos, que contamos a los demás, que explicamos, también, de los demás.

Y ya se sabe que todo poder conlleva una gran responsabilidad.

En este caso, esta responsabilidad se traduce en que somos responsables de creer, y crear, aquello que estamos contando.

Incluso de que podemos ser más que responsables y convertirnos, simplemente, en los protagonistas de nuestra propia historia, esa que queremos que nos sea propia y propicia, porque ya que podemos contarnos nosotros mismos el cuento… pues que tenga un final feliz, ¿no crees?

Las historias tienen un grandísimo poder

¿Cuál es? 

Que nos conectan emocionalmente.

Con los demás, con nosotros mismos, con el futuro, con la vida.

El poder de las historias es un poder emocional y eso es, sí, muy poderoso.

El narrar constituye un ritual sagrado.

Se conjuga allí un espacio que se crea entre quien narra y quien escucha. 

Éste es el espacio donde una nueva historia puede ser creada y sostenida.

Donde lo rítmico de las palabras hamacadas por la voz nos dan la esperanza de crear algo nuevo, de resolver aquello que estaba velado a nuestra comprensión. 

Como todo ritual, el ritual de narrar involucra nuestro cuerpo y nuestros gestos que danzan con el cuento y la poesía.

Los relatos tienen el poder de organizar, predecir y comprender la complejidad. Organizar nuestro interior y nuestros vínculos con el exterior también. 

Te invitamos a que veas el video con esta entretenida conversación que esperamos te animes a contar tú historia.

Si quieres contactar a Rosario Gallego lo puedes hacer aquí

Portada libro «Esta historia la cuentas tú» de Rosario Gallego

Soy María Luisa Ginesta

Autora del Libro La Llave y Directora de la Fundación EntreTodas

Todos me dicen Chica, me encanta escribir, conversar y me llena ayudar a muchas mujeres a vivir una vida con propósito sanando su interior.

Visítanos en nuestras redes sociales

Otras Conversaciones

El cuerpo

El cuerpo

con Elizabeth Mehr con Elizabeth Mehr Los seres humanos nos caracterizamos por ser una especie curiosa e innovadora, que desde la antigüedad ha encontrado en la tecnología una forma de “llegar a la perfección”; inventando máquinas como la computadora, los teléfonos...

Códigos Sagrados

Códigos Sagrados

con Carlos Baudino Carlos Baudino Le preguntamos a Carlos Baudino qué son los códigos sagrados Agesta y de dónde provienen; o incluso más importante, en qué situación pueden ayudarnos o cómo los podemos aplicar en nuestra vida diaria. Aunque pareciera un...

La importancia de los límites en la sanación de traumas

La importancia de los límites en la sanación de traumas

con Vilma Bustos ¿Qué es Límite? Se entiende por límite la línea divisoria entre dos entidades o territorios, sea esta línea real o imaginaria. El término proviene del latín limes, que quiere decir 'frontera' o 'borde'. En una segunda...

0
Me encantaría conocer tu opinión, comenta.x