Parto respetado y violencia obstétrica con Mariana Gallardo

por | Ago 27, 2021 | Conversaciones

Lo que tiene que ser un momento inolvidable para las madres, muchas veces se convierte en un verdadero infierno, debido a que al momento de dar a luz o incluso antes se enfrentan con malos tratos, ofensas o también a la atención negligente por parte de un recinto asistencial.

Frustración, tristeza, decepción y rabia, lamentablemente son algunos de los sentimientos que se apoderan de muchas mujeres cada día al ser víctima de maltratos y abusos en el momento de dar a luz.

Pese a lo importante que resulta ese momento para las madres, en algunos hospitales se cometen faltas éticas y morales contra las pacientes que convierten el parto en una verdadera pesadilla.

El modelo actual de atención de partos se sustenta en principios aplicados en los hospitales a inicios del siglo XX. 

En ese entonces, el parto era considerado como una enfermedad y debía ser tratado como tal, por lo que el equipo médico pasó a tomar las decisiones, llegando a utilizar en algunas ocasiones, procedimientos y tecnologías destinadas a tratar embarazos de riesgo.

¿Qué significa que un parto sea respetado?

Según la OMS “Todas las mujeres tienen derecho a recibir el más alto nivel de cuidados en salud, que incluye el derecho a una atención digna y respetuosa en el embarazo y en el parto, y el derecho a no sufrir violencia ni discriminación”.

En la Guía de Asistencia Obstétrica publicada por la Organización Mundial de la Salud (OMS) el año 2018, una asistencia médica de calidad se asocia a una experiencia de parto más positiva para la mujer y su pareja.

De hecho, el cuidado respetuoso durante el parto se ha descrito como “un derecho humano universal que abarca los principios de la ética y el respeto por los sentimientos, la dignidad, las elecciones y las preferencias de las mujeres”.

Sin embargo, organismos como OVO Chile han declarado que los alcances de la violencia obstétrica en gestación, parto y puerperio no han sido dimensionados porque no son visibilizados por sectores de la sociedad ni políticas públicas. A pesar de que diversas fuentes bibliográficas han alertado sobre su condición de violencia de género y violación de los derechos humanos.

En detalle, el ‘parto respetado’ o ‘parto humanizado’ implica restablecer a la mujer que está dando a luz como un sujeto activo y empoderarla, poniéndola en el centro y en control de su parto, donde el equipo médico trabaje al servicio de ésta y del proceso que está viviendo.

También hace referencia a los derechos de las madres, los recién nacidos y sus familias en el momento del nacimiento. En un parto respetado debe primar el protagonismo de la gestante y su familia, aquí yace el punto clave y sobre ello se basa todo el acompañamiento por parte de los profesionales.

Se puede hablar de cuatro tipos de respeto:

1.- A la fisiología del parto: no hacer nada que vaya en contra de la misma, por eje: obligar a la embarazada a permanecer tumbada yendo en contra de la gravedad y dificultando por tanto el descendimiento del bebé por el canal del parto.

2.- A los deseos y necesidades de la mujer: no impedirle que coma o beba, que esté acompañada por quien ella considere oportuno en cada momento, etc.

3.- A los derechos de la mujer como usuaria del sistema sanitario: fundamentalmente su derecho a la información (existencia de complicaciones, ventajas e inconvenientes de los posibles tratamientos) y a decidir libremente.

4.- A los derechos del bebé, principalmente a estar en contacto con su madre desde el primer momento y poder disfrutar de la lactancia materna sin interferencias.

¿Qué es la Violencia Obstétrica?

Es una forma específica de violencia contra las mujeres que constituye una violación a los derechos humanos.

Se genera en el ámbito de la atención del embarazo, parto y post-parto en los servicios de salud públicos y privados, y consiste en cualquier acción u omisión por parte del personal del Sistema Nacional de Salud que cause un daño físico y/o psicológico a la mujer durante el embarazo, parto y puerperio, que se exprese en la falta de acceso a servicios de salud reproductiva, un trato cruel, inhumano o degradante, o un abuso de medicalización, menoscabando la capacidad de decidir de manera libre e informada sobre dichos procesos reproductivos.

Esta Violencia puede representarse de las siguientes formas: burlas, regaños, insultos, amenazas, ironías, manipulación de información, humillaciones, negación a ciertos tratamientos, limitación de la información de las decisiones que el equipo médico va tomando avanzado el trabajo de parto, abuso de medicinas e, incluso, golpes.

Según la OMS, la violencia obstétrica consiste en el maltrato físico, humillación y abuso verbal, procedimientos médicos coercitivos o no consentidos, no obtener un consentimiento informado, negativa a administrar medicamentos para el dolor, descuido de la atención o violaciones graves de la intimidad.

¿Cómo hemos llegado a esto?

Hay algunos que creen que el error comenzó cuando los partos dejaron de atenderse en casa, y comenzaron a atenderse en hospitales, donde se tratan enfermedades. Por lo que el parto se “patologizó”, y si bien la institucionalización de los partos ha traído beneficios para las mujeres y sus recién nacidos, también ha incrementado en abusos y ha estimulado conductas que antes no se daban y que ahora están dentro del marco de la Violencia Obstétrica.

De hecho se pueden apreciar distintas corrientes de profesionales, los de la vieja escuela con moldes tradicionales donde ellos tienen la razón absoluta, y una nueva camada de profesionales más integrales y empáticos con la mujer que va a parir.

Para evitar que esto suceda, es muy importante conversar antes con el equipo médico, conversar con el doctor y matrona acerca del Plan de Parto, sobre qué protocolo tienen para distintas situaciones (si el bebé viene en posición podálica o tiene el cordón enrollado en el cuello, por ejemplo) y también conversar cómo va a ser ese día, hacer un tipo ensayo, que el doctor vaya contándote los pasos que van a seguir, qué harás tú, qué hará tu pareja o quien te acompañe.

Te quiero invitar a revisar la página del Observatorio Contra la violencia Obstétrica donde hay una serie de testimonios que puedes ver. Si quieres dejar el tuyo lo puedes enviar a contacto@ovochile.cl.

Para contactarte con Mariana Gallardo lo puedes hacer aquí

Parto respetado y violencia obstétrica con Mariana Gallardo

Soy María Luisa Ginesta

Autora del Libro La Llave y Directora de la Fundación EntreTodas

Todos me dicen Chica, me encanta escribir, conversar y me llena ayudar a muchas mujeres a vivir una vida con propósito sanando su interior.

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